Esta vez voy volviendo, de algún modo mi vida
es este proceso de ir partiendo para luego ir volviendo, el tema de quedarse me
da comezón o algo así como alergia, no lo tengo claro. Lo que de algún modo
altera el guión perfecto es alguna mirada que se me va, casi de costado, hacia
ciertos lugares donde parece ser que me podría quedar, pero no freno, voy
partiendo, o voy volviendo.
Esta vez voy volviendo, mi corazón es fuerte
pero cada tanto, me gusta ir volviendo, en mi credo existe extrañar, siempre y
cuando haya una vuelta, haya un reencuentro, haya un abrazo que te espera, no
puedo negar que a veces descansar en un hombro que me resulte familiar suaviza
un poco el rostro hasta que de pura blandura se me escapa una sonrisa. Mi
corazón es fuerte, pero necesito esto, necesito cada tanto ir volviendo, estas
horas, este cambio de aire por mi aire, necesito caminar mi calle un rato,
necesito mirar mi ventana y el infinito de tres metros que la separa del muro, necesito
algo de esa enredadera que está luchando contra este invierno, quiero perderme
en ese infinito, sólo un rato. Puedo estar lejos, puedo sentirme lejos, puedo
ser ajeno y sentirme propio, pero cada tanto, necesito esto, estas horas de
rutina, este ancla de realidad prepara mi velero inquieto para poder volver a
partir, para poder volver a volver.
Ir volviendo, si claro, ir volviendo, es esta
sensación de ansiedad, es este avión perdido en la noche inmensa, es este mar
de horas que me separa de mi cielo, de ese techo que me mira cada tanto…de la
cotidianeidad, de mi rutina …
…quiero ver si la araña que duerme en ese
techo está bien, quiero ver si está viva, quiero mirarla llegar a la esquina y
volver, quiero verla hacerse un diminuto punto, verla desaparecer y olvidarme
de nuevo que está allí, que allí estará, que siempre estuvo ahí; quiero oler mi
casa, quiero recorrerla con mi nariz, hundirme en el sillón y escuchar a mi
manta, quiero contarle de nuevo las manchas, quiero que recordemos anécdotas, quiero
un rato de mi piel sobre ella, y recordarnos otras pieles; sólo un rato, quiero
ver el pedacito de cielo desde mi patio, mi pedacito de cielo, mi lote de
atmósfera rectangular, quiero ver si está tan azul como lo dejé, quiero esperar
desde mi silla que pase la nube obesa de las diez de la mañana, quiero verla
irse y saludarla con dos parpadeos; quiero escuchar el silencio de mi casa,
quiero escucharla susurrarme en silencio, quiero que me cuente que pasó, quiero
que nos digamos que nos extrañamos, pero que ella lo diga primero, la última
vez se lo dije yo, esta vez quiero ser el que diga el “Yo también”; quiero
agarrar mi taza, tengo un poco de miedo que al agarrarla no la sienta igual, no
quiero que se de cuenta que estuve con otras tazas, quiero que ella también
sienta mi mano y nos amiguemos con un té largo, y si nos animamos, tal vez un
cigarrillo, de esos que humean más de lo que se fuman, pero que están ahí, por
las dudas, como haciendo el aguante; quiero tocar mi guitarra, sólo rozarla,
sin sacarla de su funda, quiero que sepa que iré volviendo, que algún día
saldremos juntos, que sus cuerdas y mis cuerdas van a estar en armonía de
nuevo, no hoy, quiero pasar de cerca y decirle que me espere, que pronto iré
volviendo y volveremos a intentar, que siempre volveremos a intentar; quiero saludar
a mis libros, quiero dejar en casa a los que me acompañaron esta vez,
agradecerles, desarrugarlos, contemplarlos; quiero revolver los discos, agarrar
Abbey Road un rato, abrirlo como una cábala, siempre siento que todo será
mejor, escuchar Something en mi memoria, sin sonido, sin tararearla, dejar
Something en mi memoria…
…quiero devolverle una sonrisa auténtica al
chiste que me van a volver a hacer los del estacionamiento, mostrar mi palma
completa de lejos y una sonrisa abundante, mi mejor palma, mi mejor sonrisa a
Andrés, a Igor, quiero escuchar una puteada en respuesta, de las puteadas que
sólo se dan por cariño y seguir; quiero escuchar la radio en mi auto, y reírme
sólo, reírme con ruido; quiero ver a mis viejos, sin detalles, sin poesía, sólo
verlos como un recordatorio, como un faro distante que siempre está para
explicarme de que trata eso que llamo vida, en que consiste esto que pienso es
amor, verlos, sólo un rato…
En fin, esta vez voy volviendo, sólo por un
rato, unas horas, esta mañana que deseo celeste, esta tarde que ansío con sol, esta
vez voy volviendo, en este ciclo constante, esta noche, a eso de las nueve, en
una noche que espero estrellada, que espero amigable, esta noche, tal vez un
poco antes de las nueve, de nuevo, iré partiendo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario