jueves, 7 de junio de 2012

Capítulo 3: De los primeros 100 días


      Primordialmente los Martes iba a Misa. Tal vez algún Domingo, tal vez algún Viernes, pero primordialmente los Martes. No había prestado especial cuidado nunca por los preceptos y sus motivaciones eclesiastícas no derivaban de ningún Concilio, sino que simplemente encontraba sumamente placentero el silencio de Martes en la Iglesia de St. Martin in the Fields, simplemente se sentaba, desconociendo el protocolo evangélico, mira al techo o al suelo aleatoriamente, y cerraba los ojos. Una pequeña sonrisa amenecía en su rostro cuando el viejo órgano deslizaba alguna melodía, y así pasaba, dos o tres misas, hasta que tomaba su sombrero y emprendía el retorno.

    Evaristo solía desplegar la misma rutina los Martes, partía desde Seven Sisters rumbo a Finsbury Park caminando. El recorrido no era precisamente corto, y el paso de Evaristo tampoco era ligero, le tomaba casi una hora y media llegar a la estación del Underground, donde dedicaba religiosamente diez minutos a un cigarrillo que cubriría la dosis de tabaco de la travesía subterránea. A las 6:45 de la mañana, nunca antes, nunca después, emprendía su viaje hasta King's Cross donde mediante combinaciones llegaría a Camdem Town donde poseía un pequeño puesto de ropa, básicamente reliquias de la Segunda Guerra, puestas a precios muy cómodos. Los turistas inundaban el pequeño local, principalmente en Junio, aunque la actividad no cesaba en ningún momento del año, y Evaristo sólo contaba con la ayuda de Illmar, un inmigrante Estonio que repartía su tiempo en variados empleos y que durante la época de mayor trabajo, acompañaba a Evaristo jornada completa.

    A las 6:15, nunca antes, nunca después, bajaba las rejas del local y dedicaba la próxima media hora a formalizar los números del día mientras tomaba mate, cebado por Illmar que fue adquiriendo las artes luego de mostrarse sumamente intrigado por la metodología de aquella infusión. Luego fumaba otro cigarrillo y se sumergía en las sombras del Underground para emerger en Leicester Square, tenía un amigo en el Apple Market al que le compraba Yerba Mate todos los Martes. Saludaba efusivamente a su compañero uruguayo y vagaba por Long Acre hasta St. Martin's Lane, bajaba hasta la pizzería Bertorelli, donde el tomaba café y luego caminaba un poco más hasta Trafalgar Square, donde daría vida a su tercer cigarrillo mientras admiraba la National Portrait Gallery, a la que nunca entraba y nunca entraría. Finalmente arrojaba el resto del cigarrillo para que a las 7:30, nunca antes, nunca después, ingresará a St. Martin in the Fields, donde pasaría algunas horas, hasta emprender su retorno a casa, sin cigarrillo, con las manos bien hundidas en un montgomery gris oscuro, encogiendo el cuello sobre los hombros y acelerando el paso, convencido de que ese modo la temperatura del cuerpo iría aumentando. Bajaba por Duncannon hasta Charing Cross, donde esperaría el tren, mientras leía la última edición del periódico, armado con un café doble sin azúcar, sin cigarrillo.

    Todos los Martes, la misma rutina. Evaristo esperaba el tren, mientras ojeaba sin ningún orden las noticias del diario, su inglés no era excelente, pero a fuerza de costumbre podía descifrar la mayoría de las cosas. El tren de las 21.20 se anunciaba por el altavoz cuando se escuchó un ruido seco sobre el anden. Evaristo yacía inconciente en el suelo, mientras el café derramado alcanzaba ya a caer en las vias, la muchedumbre nocturna se acercó inmediatamente a socorrerlo mientras vociferaban en busca de algún médico. Evaristo no se movía, a su lado, la última edición del períodico goteaba café, en la penúltima página, en la esquina, se llegaba a leer:

Tragedy in Paris
Confrontations between students and the police ended in tragedy.
One student died during the last day of protest. Two french and one argentinian student were seriously injured during confrontations last night.
General strike called by the Confédération Générale du Travail for tomorrow.

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