miércoles, 25 de julio de 2012

Pequeña Organización de Soledades - Parte 1


He pasado ya 4 años en estas tierras celtas, los conocimientos literarios de estos años han sido invaluables, la compañía que me ha otorgado el destino en este tiempo ha logrado enriquecerme en tan diversos aspectos que he empezado a sentir una extraña nostalgia hacia mis últimos días en Edimburgo a pesar de la inevitable alegría por haber concluido exitosamente esta ardua etapa de mi vida. Las cuestiones académicas presentaron menos dificultades que las previstas hace un tiempo, y la hospitalidad por estos nortes ha elevado muy alto banderas del todo amistosas. Creo haber extrañado relativamente poco mi vida en Cartagena, es increíble como ha cambiado el mar desde ese tiempo, pero la melancolía se ha transformado en un buen pasaporte en las nieblas matutinas, también he intensificado mi amistad con el whisky, he acudido religiosamente a escuchar los disparos en el Castillo de Edimburgo, siempre a la 1 del mediodía,  con la misma devoción me he sentado en variados Pubs a las 6 a ingerir alguna variedad de cerveza para luego internarme en las bibliotecas hasta las últimas horas laborales e incluso a veces un poco más tarde.
Tenía pensado volver a Bogotá para la primavera austral, pero ciertos eventos me están reteniendo en el viejo continente, he comprado esta libreta en un museo en Stirling, el simpático y pelirrojo vendedor me comentó que la inscripción en la tapa del mismo significa (en algún dialecto celta antiguo) "Por donde nadie va..", por lo que he asumido la frase a rajatabla e iniciaré una serie de viajes con el fin de clarificar ciertas inquietudes que han oscurecido mis sentidos durante los últimos meses universitarios. No acostumbro a escribir mis viajes en estas especies de diarios, básicamente por dos motivos; el primero y principal, es que realmente no poseo alma itinerante por lo que mis viajes suelen ser esporádicos y breves (siempre con algún objetivo específico) así que he carecido de oportunidades en este sentido, en segundo lugar, debo confesar que, a pesar de ser un gran lector, mis escritos no exceden las poesías o algún que otro cuento corto, por lo que mi estilo literario, en cuanto a la narración, supongo dejará mucho que desear a los eventuales lectores de esta posible investigación o como sea que finalice este intento. Igualmente ahí vamos....

La historia, mejor dicho mi conocimiento de la historia, comenzó casi desde mi llegada a Escocia, claro que en un principio el misterio sólo formaba parte de la enciclopedia de rumores y leyendas que aumentaba año tras año, hasta finalmente convertirse en un asfixiante laberinto de indicios y acertijos. Así fue que anduve desentendido de estas cuestiones un tiempo largo, hasta hace unos meses atrás, cuando los picos de incertidumbre quebraron la escala y no pude evitar más el enfrentamiento con mis postergadas dudas. La cuestión parecía bastante simple, por demás imprecisa, lo que le daba el carácter ineludible de misterio, y por sobre todo, extremadamente real y humana, lo que me provocaba una ansiedad del todo extraña en mi metódico modo de hacer las cosas. Las primeras aproximaciones interesantes llegaron siempre vía Budapest, es decir, por Nicholas, mi compañero de cuarto, un peculiar húngaro de casi dos metros de altura, cabellos rizados y rubios, mejillas fácilmente sonrojables y una mirada inocente que otorgaba veracidad casi dogmática a cada palabra que brotaba de sus siempre resecados labios. En cierta ocasión, nos encontrábamos compartiendo unas cervezas en el casco antiguo de la ciudad, el reloj avanzaba hacia las 6 de la tarde, como era invierno el sol había guardado su luz hacía ya una hora, el intenso frío se escurría entre la neblina, era Martes, las calles estaban desoladas, el ritmo del día había danzado largamente con la mediocridad, por lo que desde media tarde Nicholas y yo decidimos esquivar la rutina universitaria en busca del reconfortante alcohol. Las charlas entre los dos, como siempre sucedía, saltaban velozmente de un tópico a otro sin detenerse en profundizaciones, hablamos de libros, de escuelas literarias, de filosofía, de sueños y verdades, de las ventajas del alcohol, de mujeres y de hazañas de otros tiempos, todo esto casi sin detenernos y definitivamente en ese orden, finalmente, cuando nuestros sentidos ya se habían entumecido por el cansancio y la bebida, Nicholas viró nuestra descuidada y jocosa conversación sobre mujeres alemanas hacia un plano bastante más denso y oscuro. Percibí rápidamente su intención y me apresté a evitar la biblioteca esa noche y afrontar lo que seguramente sería una noche larga. No era la primera vez que me sucedía esto, ya he tenido la sensación del arribo de una experiencia trascendental, siempre segundos antes que esto suceda, lo extraño es la coincidencia de esto con los climas fríos y húmedos, y obviamente siempre con la noche. Nicholas pidió dos whiskeys, sacó un rejunte de papeles gastados, insultó en un lenguaje desconocido en su evidente búsqueda de algún objeto importante, hasta que finalmente su rostro se volvió a iluminar cuando encontró una especie de mapa antiguo que poseía una serie de inscripciones al dorso del mismo, desplegó todo este universo de desorden sobre la mesa e  intento iniciar un breve relato en su particular inglés pero lo interrumpí inmediatamente para preguntarle si esto tenía que ver con la SUL (Sefydliad Unigrwydd Little), iniciales galesas que significan Pequeña Organización de Soledades o traducciones similares), al ser su respuesta positiva le hice saber que su insistencia sobre el tema no lograría captar mi atención sobre algo que carece totalmente de sentido desde cualquier punto de vista mínimamente racional.
No quise ser grosero con mi particular amigo, pero hacía ya un tiempo que Nicholas insistía sobre la necesidad de investigar sobre una supuesta organización que reunía a un número de personas solitarias y no se que otros desvaríos sobre destinos que realmente carecían de bases sólidas para una investigación que desease ser periodística en algún aspecto, por lo que intenté pagar la cuenta y retirarme del bar pero Nicholas me tomo del brazo, me miró, la intensidad de esa mirada hubiese bastado para congelar el tiempo en eternidades breves, pude notar una desesperación inusitada en su frialdad europea, y un deseo de aliviar una pesada carga por lo cual no tuve otra opción que escuchar nuevamente los nuevos hallazgos de Nicholas sobre la SUL, aunque el único motivo verdadero era consolar la evidente intranquilidad de mi amigo. Hasta ese momento no me había interiorizado en el tema, aunque sí sabía varias cosas por el interés en el mismo de mi compañero, todo esto se había iniciado en él debido a  una extraña y breve carta que le llegó hace unos 2 años, la he escuchado tantas veces que puedo transcribir su contenido:

Estimado  Nicholas:
         Las bifurcaciones de los senderos llevan implícitas decisiones, pero habremos de elegir siempre el mismo camino. El destino es irremediable aunque las máscaras nos den apariencia de libertad. Nadie accederá al pozo que te hemos regalado.
SUL

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