Para los
que siempre y aún, para los que por si acaso y sin embargo miran de reojo la
injusta carrera de segundos en sus sofisticados cuentagotas de arena, y buscan
la moneda nuncafalsa, para arrojarla en el nuncalimpio suelo, junto al
siemprenuevo mendigo y pordiosero (y casinunca por Dios... y casisiempre
diosero) y se sienten gran pavo y real... y se van.... sin que despunte el
alba.....
Para los
que pasean su cara de abolengo, y exprimen el torpe aluminio repleto de malta,
y atropellan y ahogan sus ideas, aquellos que pulen y enceran periódicamente su
violencia, y no rien con todos los dientes por miedo al secreto conducto
odontológico y por temor a que alguno note la ausencia de muelas o de juicio, y
se van...... sin que despunte el alba......
Para las
que se unen de las manos, y son siamesas de la noche, y regalan miradas vacías,
sin soltar nunca su lazo vitelino, su cobarde cordón umbilical, y temen de
nosotros, y niegan sus dedos a nuestros dedos, más de tres veces, y dan sorbos
pequeños al siempre trago frutal, y combinan zapatos con cartera, anillos con
pulseras y mocos con bufanda, y se van...... sin que despunte el alba.....
Para estos,
para ellos, para tantos más, para todos ustedes estamos nosotros, es decir
aquellos que les robamos la carcajada auténtica, aquellos que deslizamos
nuestra paz sobre el sordo ruido de la noche, y bailamos sin coordinar los
ritmos, y pasamos sin combinar dientes con medias, aquellos que lloramos donde
sea, y nos suicidamos y resucitamos más de mil veces, sólo para que ustedes
comprendan que no era tan grave, aquellos que tendemos nuestros dedos más
verdaderos al tocar la incógnita más irresponsable..... y miramos sin
avergonzarnos si se dan cuenta o no, o si ya lo sabían, y mientras ustedes se
van yendo.... nos quedamos....
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