“convencida como yo, de que
un encuentro casual,
era lo menos casual en
nuestras vidas...”
(Julio Cortázar)
“andábamos sin buscarnos,
pero sabiendo que andábamos
para encontrarnos”
(Julio Cortázar)
Sin
miedo a perder ni a resignar, hoy me levanto,
y
todo es gris, o tal vez no,
pero
así quiero que sea......
Así
de indiferente reclamo lo perdido,
y
así de confundido afirmo decisiones,
de
las cuales, nuevamente, me arrepentiré,
siempre,
siempre,
demasiado tarde.....
Rejunto
las armas oxidadas,
y
formo filas ante la batalla ya perdida,
del
otro lado, el eterno enemigo,
el
cruel reflejo de mi rostro,
el
mismo enemigo, es decir la noche,
es
decir el día, la cruenta y estúpida rutina,
el
amargo goce de lo imperceptible,
la
dura realidad de mi mentira.....
Claro
que siempre antes de la tormenta,
la
vida anuncia su desastre en días de tensa calma,
y
uno se duerme entre los buitres,
y
espera manso aquel relámpago...
Y
entonces la historia se repite,
y
uno lamentablemente la conoce,
se
rompen los cimientos más seguros,
y
la confusión retorna en agonía...
y
el juego que antes tan sencillo,
el
mismo que pecaba de indefenso,
muestra
sus garras más filosas
y
su rabia ya no sólo son gruñidos.....
Y
el beso antes provisorio,
aquel
beso nublado en madrugada,
hoy
reanuda grietas sin caricias,
promete
llanto e insomnios varios,
se
aferra en la memoria con garras predadoras,
se
queda en los ojos y las pieles...
como
un tatuaje del que siempre estamos arrepentidos...
(no
por su simple y tonto dibujo....
sino
por el dolor de cada sangre)...
y
el ser, que taciturno en sus brazos,
suplica
su vanguardia,
cae
de rodillas suplicando el olvido...
Y
entonces el viejo guerrero eleva su derrota,
huye
nuevamente sin luchar,
carga
sus alforjas de mentiras
y
vuelve a su hoja en blanco,
harta
en amarilla y arrugada..
esperando
la próxima batalla....
en
la que asegura.... según dice.....
no
pelear....
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